Por dónde se escapa el calor
En una vivienda sin aislar, entre el 25 % y el 30 % del calor se pierde por la cubierta. El calor sube: si el techo no está aislado, tu calefacción trabaja sin parar para compensar esa fuga. Por eso aislar la buhardilla es lo primero que recomienda cualquier técnico.
El ahorro típico
Aislar correctamente la buhardilla o el espacio bajo cubierta puede reducir el consumo de calefacción entre un 20 % y un 30 %. En una factura anual de calefacción de 1.200 €, eso supone entre 240 € y 360 € de ahorro cada año — año tras año.
- Menos consumo de gas, gasóleo o electricidad en invierno
- La casa se calienta antes y mantiene la temperatura más tiempo
- También más fresca en verano (menos aire acondicionado)
- Menos humedad y condensación bajo cubierta
Factores que influyen
El ahorro real depende de varios factores: el estado inicial de la vivienda (cuanto peor aislada, más se ahorra), el tipo de calefacción, la superficie de cubierta, el clima de la zona y el espesor del aislante instalado. En zonas frías como Castilla y León, el impacto es aún mayor.
Y si además es gratis…
Cuando el aislamiento se financia mediante el programa CAE, no hay inversión inicial que amortizar: el ahorro es neto desde el primer día. Comprueba si tu vivienda es elegible.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se ahorra exactamente?
Depende de la vivienda, pero el aislamiento de cubierta reduce típicamente entre un 20 % y un 30 % el consumo de calefacción, por ser la principal fuga de calor.
¿En cuánto tiempo se nota?
Desde el primer invierno. Al reducir las pérdidas de calor, la vivienda mantiene mejor la temperatura y la calefacción trabaja menos.
¿Merece la pena si mi casa es pequeña?
Sí. El porcentaje de ahorro es similar; y si la actuación se financia con el CAE, no hay inversión que recuperar.